Thursday, June 28, 2018

Entrada 3


           La mayoría de las personas que provienen de una familia de herencia española, generalmente tienden a aprender español primero. Aprenden a hablar, leer y escribir en español antes que en cualquier otro idioma. Mi caso es diferente. Aunque sabía cómo hablar español, aprendí a leer y escribir en inglés antes de aprender a hacerlo en español. En casa, acostumbraba a ver mucho Sesame Street y Barney. A través de esos shows, aprendí cosas como mis letras, números y colores. Podía leer los nombres de los colores cuando los miraba. No sé si realmente los estaba leyendo, o si era memorización ya que lo miraba tanto en la televisión. Recuerdo que mi tía me leía mucho. Coincidentemente, ella ahora es maestra, lo que ahora tiene sentido para mí, por qué tenía tanto interés en leerme cuando era pequeña. Ella también me leía en inglés. Sin embargo, solo me interesaron los libros con color. Cuando los libros eran de muchos colores, siempre captaban mi atención rápidamente. Aprender a leer requiere una enorme cantidad de motivación y dedicación.
          Empecé la escuela cuando tenía 3 años. Comencé yendo a head start. Realmente no tengo mucho recuerdo de lo que aprendí ayi. Mi memoria comienza en pre kínder. Ahí recuerdo haber recitado mi alfabeto. En la escuela, me enseñaron a leer de forma similar a la forma en que se enseña a la mayoría de las personas, es decir, aprender el sonido que hace cada letra primero, y luego a juntar letras / sonidos para formar palabras. Sonar mis letras era algo que mi maestra nos decía que hiciéramos mucho. Mis maestros siempre me dijeron que estire mis palabras y que escuche cada letra individual. Lo que encontré extremadamente difícil fue poder leer palabras que tenían una "h", porque la h, por lo general, es silenciosa, al igual que en español. Así que cuando encontraba palabras como "the" o "what", no fue fácil extenderlas y emitir un sonido ya que la combinación “th” cambia el sonido que hace una "t" sola. "Th" en inglés, tiene más el sonido "d". El idioma inglés tiene muchas reglas de conciencia fonética, algunas que requieren más memorización que una habilidad real de sonido.
       El uso de audios de lectura fue muy común en mis primeros años en la escuela primaria. La mayoría de los maestros que tuve, rentaban en la biblioteca, el cassette con el audiolibro. Lo ponian en una pequeña grabadora, y nosotros lo seguíamos con nuestro dedo. La verdad, pensándolo bien, eso fue de poca utilidad, y para nada útil para mí, porque la mitad de las veces, no estaba siguiendo y solo pretendía hacerlo. Recuerdo muy vívidamente las voces en estos libros de audio, y nunca fueron emocionantes de escuchar.
En Los Ángeles, el inglés era el idioma que dominaba en la escuela, así que de hecho comencé a practicar mi lectura y escritura en español en casa. Recuerdo que mis abuelas solían traerme libros de El Salvador que incluían hojas de trabajo para que practicara mi escritura, así como poemas / canciones que usaba para leer. En realidad, no los leeía. Mis padres me los habían leído tanto, que yo me los había memorizado, pero poco a poco empecé a reconocer ciertas palabras, lo que me ayudó bastante cuando llegó el momento de aprender a leer en español.
Me mudé a Houston a mediados del tercer grado. Aquí me pusieron en clases Bilingües, y por primera vez, todo lo que estaba aprendiendo era en español. No puedo decir que fue fácil, porque no lo fue, pero también descubrí que sabía más de lo que creía. Muchos aspectos en inglés son muy similares a los del español. Por ejemplo, la mayoría de las letras hacen el mismo sonido. La letra "b" hace el mismo sonido en inglés y en español, así que pude transferir mucho de lo que sabía. Pude usar lo que Wright llama conexiones de lenguaje cruzado. Wright define el lenguaje cruzado como oportunidades para comparar idiomas (Wright, p 68, 2015). Me encontré haciendo eso mucho, ya que encontré muchas palabras que se veían similares en inglés y español, y que sonaban similar. También hubo el uso de cognados, que son palabras en diferentes idiomas que comparten ortografía, significado y pronunciación similares (Wright, p 71, 2015). Todo eso pude transferir a mi aprendizaje de español, haciéndolo un poco más fácil. Además, saber cómo hablar español me ayudó mucho porque pude descifrar las palabras una vez que soné las letras. Donde luché fue con palabras que utilizan letras que no están en el alfabeto inglés. La letra "ll" por ejemplo. Cuando veía palabras como "lloro" o "ella", no podía decodificarlas fácilmente, porque la combinación de una doble l hace un sonido diferente, por lo que sonar mis letras para decodificar esas palabras, no era posible. Esas fueron letras que tuve que aprender, y algunas también las memoricé. Cuando se trata de escribir, lo más difícil de aprender es el orden en que las palabras van en una oración. Wright define esto como sintaxis. La sintaxis es el estudio de las reglas que rigen la forma en que se combinan las palabras para formar oraciones y las reglas que rigen la disposición de las oraciones en secuencias (Wright, p.33, 2015).
     La estrategia "leer en voz alta", no fue presentada a mi hasta que comencé la escuela en Houston. Puedo decir que fue realmente útil. Al igual que con los audiolibros, yo seguía con el dedo, pero la diferencia con los audiolibros y la lectura del audio, era que la maestra se detenía cuando llegamos a unas palabras que ella consideraba difíciles, y todos juntos decodificábamos las palabras. Lo que esencialmente me enseñó a reconocer más palabras en español. Además, nos turnamos para leer. La maestra llamaba a los estudiantes uno por uno para leer. Sabiendo que tu turno puede llegar en cualquier momento, te obligaba a prestar atención. No solo prestar atención, sino que también hacer todo lo posible por leer bien. Nadie quería ser el "lector lento".
     Creo que la forma en que aprendes a leer es similar tanto en inglés como en español. Usa muchas de las mismas estrategias, lo que finalmente me ayudó mucho.

Friday, June 15, 2018

Entrada 2: Entrevista de persona bilingüe

Para esta entrevista, tuve la oportunidad de entrevistar a una muchacha llamada Gardenia Arroyo. Gardenia llegó a los Estados Unidos cuando tenía 7 años. Ella me explicó que tenía más dificultades para aprender inglés en la escuela que fuera de la escuela. Sus primos hablaban inglés, por lo que estuvo expuesta el idioma en casa. Wright describe esto como "socialización del lenguaje", el proceso mediante el cual los individuos adquieren el conocimiento y las prácticas que les permiten participar de manera efectiva en una comunidad lingüística (Wright, 2015, p.58). El inglés que se habla durante la instrucción en las escuelas es a veces más complejo, lo que dificulta a los ELLs procesar todo lo que se dice, pero como Wright menciona en nuestro libro de texto, los niños tienen una gran habilidad para aprender el idioma (Wright, 2015, p.49). Gardenia mencionó que tuvo un momento difícil con la gramática. Puedo ver cómo es posible, ya que el idioma inglés puede ser muy confuso en respecta a la ortografía. Hay algunas palabras que se conocen como "palabras reconocibles a primera vista", en las que no se puede enseñar cómo se deletrean porque no hay forma de sonarlas, solo se aprende a reconocerlas, escribirlas o leerlas. Por ejemplo, en la palabra en inglés "they". La t y la h se mezclan juntas y no hay forma de enseñarle a un alumno a emitir el sonido que hace "th".
Me parece que Gardenia ha perdido el contacto con su vocabulario español y como ella mencionó, ahora se siente más cómoda hablando en inglés. Casos como el de ella son muy comunes. Me he encontrado con muchas personas que han venido a este país y usan tanto inglés que han comenzado a olvidar su lengua materna.


Vídeo:


Wednesday, June 6, 2018


Hola a todas. En este blog, compartiré mis experiencias con el bilingüismo, y también compartiré mi historia de lo que me llevó a ser bilingüe.
Primero, me gustaría comenzar con una pequeña introducción sobre mí. Mi nombre es Cynthia Sarmiento. Tengo 30 años de edad y nací en Los Ángeles, California. Vengo de padres salvadoreños. Ambos, mi mamá y mi papá, nacieron y se criaron en El Salvador. Emigraron a los Estados Unidos en los años 80. Mis padres hablan español con fluidez, por lo tanto, el español fue el idioma principal que se hablaba en casa. Mi mamá y mi papá hablan inglés, con un fuerte acento por supuesto, pero nuestro idioma materno siempre ha sido el español. 

Mi vida escolar fue muy diferente a la mayoría. Aunque el español fue mi primer idioma, desde pre-k, siempre estuve en clases donde solo se hablaba inglés. No sé con certeza, pero voy a suponer que, en ese tiempo, el inglés dominaba más en Los Ángeles, porque hasta que llegué a tercer grado, yo solo estuve en clases de inglés.

Aprendí a leer y escribir en español en casa. Recuerdo que mi abuela me traía libros de trabajo de El Salvador, y practicaba mi escritura en español de esa manera, así como también practicaba mi lectura. Cuando estaba en tercer grado, mi familia y yo nos mudamos a Houston. No fue hasta entonces que me colocaron en un salón de clase dual. Pero, sin embargo, eso no duró mucho tiempo. En quinto grado, me sacaron del programa dual y me colocaron en una clase de inglés general porque la escuela creía que yo dominaba el idioma inglés mejor y ya no necesitaba estar en un salón donde se hablaba un segundo idioma.Wright menciona que según los estándares de competencia lingüística de inglés, el dominio académico del idioma incluye poder comunicarse con fines sociales, interculturales y educativos dentro de la escuela y ser capaz de comunicar información, ideas y conceptos necesarios para el éxito académico en artes del lenguaje, ciencia, matemáticas y estudios sociales (Wright, pg. 42, 2015). Pude hacer todo eso, lo que creo que resultó en que me mudaran de salón de clase. Toda mi vida, recuerdo tener amigos que solo hablaban inglés. En la escuela secundaria, me diversifiqué. Debido al área en la que vivíamos, estaba rodeada de muchos hispanos, lo que me obligó a hacer muchos amigos hispanos. Esa fue una experiencia diferente para mí, teniendo en cuenta que venía de Los Ángeles, donde principalmente tenía amigos afroamericanos, y luego en Houston estar colocada en un salón de clase de inglés donde estaba rodeada de blancos, asiáticos y tal vez aquí y allá, un hispano. Entonces, una vez que llegué a la escuela secundaria, y la escuela estaba dominada por hispanos, hice muchos nuevos amigos hispanos. Fue una experiencia divertida para mí, porque a través de todos los amigos que he hecho en mi vida, he aprendido sobre diferentes culturas y descubrí que el salvadoreño no es el único estilo de vida hispano que existe. Todos somos muy diferentes. Hablamos de manera diferente, comemos diferentes comidas, tenemos creencias diferentes, la lista continua Recuerdo la primera vez que una amiga me ofreció enchiladas, pensé que eran tacos rojos. Nunca en mi vida había visto o escuchado de enchiladas.




Yo crecí sin darle mucha importancia al bilingüismo. Para mí, el no hablar dos idiomas, no era un gran problema. No miraba ninguna ventaja en poder hablar dos idiomas. No fue hasta que estaba en high school y comencé a solicitar empleo, que me di cuenta de que la mayoría de los empleos preferían contratar personas que hablaran inglés y español, pero incluso entonces, todavía so sentía que era algo de mayor importancia. 


En el año 2006, me casé y di a luz a mi hija. La experiencia de mi hija fue muy diferente a la mía. Su primer idioma fue el inglés. Aunque tanto mi esposo como yo, crecimos en hogares de habla español, los dos nos sentimos más cómodos hablando en inglés, y causa que el idioma ingles sea el habla primaria en nuestro hogar, por lo tanto, nuestra hija aprendió a hablar inglés. Una vez que se volvió más verbal, me di cuenta de lo mucho que luchaba por comunicarse con sus abuelos. Mi esposo en mejicano y yo soy salvadoreña, el español es lo que hablan los miembros de nuestra familia, pero mi hija no podía relacionarse con nadie. Ella no podía hablar una palabra de español y entendía muy poco. Al ver que ella no podía comunicarse con su propia familia, me di cuenta de que había cometido un error al limitarla a un solo idioma, y me empezó a interesar mucho el bilingüismo. Me di cuenta de que no tiene sentido limitarnos a un idioma, cuando tenemos la oportunidad y los recursos, para hablar más de un idioma.


En el año 2012, decidí regresar a la escuela con la esperanza de convertirme en maestra. Aunque sé que no soy la mejor escritora en español y que mi lectura necesita mejorar, decidí perseguir la carrera de maestra bilingüe. Ha sido una lucha enorme para mí, pero he aprendido mucho. Lo que parecen palabras normales para algunas personas, en realidad son nuevas para mí. Por ejemplo, "estacionamiento". He vivido toda mi vida diciendo "parqueadero". No tenía idea de que no existiera esa palabra, por lo que ha sido una verdadera experiencia de aprendizaje. Según Wright, el grado en que uno conoce un idioma o es competente depende del entorno social en el que se utiliza el idioma (Wright, pg. 37, 2015). Personalmente creo que hay mucha verdad en eso, porque he descubierto que aprendido mucho de mis compañeras en este último año.



Ahora tengo un hijo de 2 años y medio, a quien me niego a enseñar solo un idioma. Al principio, mi esposo y yo decidimos que los errores que cometimos con nuestra hija no los cometeríamos con nuestro hijo. Mi hijo aún no es completamente verbal, pero ya puede hablar oraciones tanto en inglés como en español. También podemos hablar con él en cualquier idioma, y él entiende. Por lo que estoy extremadamente orgullosa.
Mi perseverancia del bilingüismo realmente ha cambiado a lo largo de los años. Aunque el inglés es mi idioma fuerte, creo que he mejorado mucho mi español. No solo he mejorado en hablarlo, pero también en escribirlo y leerlo. Me ha llevado años en aprender, pero lo he logrado. Si hay algo de lo que me arrepiento en mi vida, es no haberle dado importancia al bilingüismo. Ahora tengo el futuro que esperar, y puedo decir honestamente, que no puedo esperar que llegue el día en que yo pueda ayudar a guiar a los niños a aprender ese segundo idioma. De acuerdo con Wright, los maestros que tienen algún conocimiento de la historia del idioma inglés pueden ayudar a los ELL a entender el confuso sistema de deletreo en inglés (Wright, pg. 35, 2015). Así que creo que seré una gran contribución, ya que estoy muy familiarizada con el idioma inglés.