La mayoría de las personas que provienen de una familia de herencia española, generalmente tienden a aprender español primero. Aprenden a hablar, leer y escribir en español antes que en cualquier otro idioma. Mi caso es diferente. Aunque sabía cómo hablar español, aprendí a leer y escribir en inglés antes de aprender a hacerlo en español. En casa, acostumbraba a ver mucho Sesame Street y Barney. A través de esos shows, aprendí cosas como mis letras, números y colores. Podía leer los nombres de los colores cuando los miraba. No sé si realmente los estaba leyendo, o si era memorización ya que lo miraba tanto en la televisión. Recuerdo que mi tía me leía mucho. Coincidentemente, ella ahora es maestra, lo que ahora tiene sentido para mí, por qué tenía tanto interés en leerme cuando era pequeña. Ella también me leía en inglés. Sin embargo, solo me interesaron los libros con color. Cuando los libros eran de muchos colores, siempre captaban mi atención rápidamente. Aprender a leer requiere una enorme cantidad de motivación y dedicación.
Empecé la escuela cuando tenía 3 años. Comencé yendo a head start. Realmente no tengo mucho recuerdo de lo que aprendí ayi. Mi memoria comienza en pre kínder. Ahí recuerdo haber recitado mi alfabeto. En la escuela, me enseñaron a leer de forma similar a la forma en que se enseña a la mayoría de las personas, es decir, aprender el sonido que hace cada letra primero, y luego a juntar letras / sonidos para formar palabras. Sonar mis letras era algo que mi maestra nos decía que hiciéramos mucho. Mis maestros siempre me dijeron que estire mis palabras y que escuche cada letra individual. Lo que encontré extremadamente difícil fue poder leer palabras que tenían una "h", porque la h, por lo general, es silenciosa, al igual que en español. Así que cuando encontraba palabras como "the" o "what", no fue fácil extenderlas y emitir un sonido ya que la combinación “th” cambia el sonido que hace una "t" sola. "Th" en inglés, tiene más el sonido "d". El idioma inglés tiene muchas reglas de conciencia fonética, algunas que requieren más memorización que una habilidad real de sonido.
El uso de audios de lectura fue muy común en mis primeros años en la escuela primaria. La mayoría de los maestros que tuve, rentaban en la biblioteca, el cassette con el audiolibro. Lo ponian en una pequeña grabadora, y nosotros lo seguíamos con nuestro dedo. La verdad, pensándolo bien, eso fue de poca utilidad, y para nada útil para mí, porque la mitad de las veces, no estaba siguiendo y solo pretendía hacerlo. Recuerdo muy vívidamente las voces en estos libros de audio, y nunca fueron emocionantes de escuchar.
En Los Ángeles, el inglés era el idioma que dominaba en la escuela, así que de hecho comencé a practicar mi lectura y escritura en español en casa. Recuerdo que mis abuelas solían traerme libros de El Salvador que incluían hojas de trabajo para que practicara mi escritura, así como poemas / canciones que usaba para leer. En realidad, no los leeía. Mis padres me los habían leído tanto, que yo me los había memorizado, pero poco a poco empecé a reconocer ciertas palabras, lo que me ayudó bastante cuando llegó el momento de aprender a leer en español.
Me mudé a Houston a mediados del tercer grado. Aquí me pusieron en clases Bilingües, y por primera vez, todo lo que estaba aprendiendo era en español. No puedo decir que fue fácil, porque no lo fue, pero también descubrí que sabía más de lo que creía. Muchos aspectos en inglés son muy similares a los del español. Por ejemplo, la mayoría de las letras hacen el mismo sonido. La letra "b" hace el mismo sonido en inglés y en español, así que pude transferir mucho de lo que sabía. Pude usar lo que Wright llama conexiones de lenguaje cruzado. Wright define el lenguaje cruzado como oportunidades para comparar idiomas (Wright, p 68, 2015). Me encontré haciendo eso mucho, ya que encontré muchas palabras que se veían similares en inglés y español, y que sonaban similar. También hubo el uso de cognados, que son palabras en diferentes idiomas que comparten ortografía, significado y pronunciación similares (Wright, p 71, 2015). Todo eso pude transferir a mi aprendizaje de español, haciéndolo un poco más fácil. Además, saber cómo hablar español me ayudó mucho porque pude descifrar las palabras una vez que soné las letras. Donde luché fue con palabras que utilizan letras que no están en el alfabeto inglés. La letra "ll" por ejemplo. Cuando veía palabras como "lloro" o "ella", no podía decodificarlas fácilmente, porque la combinación de una doble l hace un sonido diferente, por lo que sonar mis letras para decodificar esas palabras, no era posible. Esas fueron letras que tuve que aprender, y algunas también las memoricé. Cuando se trata de escribir, lo más difícil de aprender es el orden en que las palabras van en una oración. Wright define esto como sintaxis. La sintaxis es el estudio de las reglas que rigen la forma en que se combinan las palabras para formar oraciones y las reglas que rigen la disposición de las oraciones en secuencias (Wright, p.33, 2015).
La estrategia "leer en voz alta", no fue presentada a mi hasta que comencé la escuela en Houston. Puedo decir que fue realmente útil. Al igual que con los audiolibros, yo seguía con el dedo, pero la diferencia con los audiolibros y la lectura del audio, era que la maestra se detenía cuando llegamos a unas palabras que ella consideraba difíciles, y todos juntos decodificábamos las palabras. Lo que esencialmente me enseñó a reconocer más palabras en español. Además, nos turnamos para leer. La maestra llamaba a los estudiantes uno por uno para leer. Sabiendo que tu turno puede llegar en cualquier momento, te obligaba a prestar atención. No solo prestar atención, sino que también hacer todo lo posible por leer bien. Nadie quería ser el "lector lento".







